El rey Carlos III y la reina Camila encabezaron misa de Domingo de Pascua en Windsor, reafirmando tradiciones y mostrando una monarquía más discreta año.
La ceremonia reunió a varios miembros de la familia real británica en la capilla de San Jorge, aunque con menos asistentes que en celebraciones anteriores.
El regreso de los príncipes de Gales junto a sus hijos generó atención, mientras algunas ausencias dentro de la familia no pasaron desapercibidas muy comentadas.




























