Marisol Botto recuerda con claridad cuando su padre, don Taufic Botto, decidió iniciar un pequeño negocio de producción de tortillas de harina de trigo. Aunque parece reciente, han transcurrido ya 35 años desde aquel comienzo. La tortillería La Habana, situada en una zona popular de Comayagüela, es hoy un referente en la alimentación de muchas familias hondureñas.

En 1991, don Taufic fundó la tortillería en una casa alquilada entre la primera y segunda avenida de Comayagüela. Para adquirir el equipo básico, su madre vendió una propiedad que poseía en Flor del Campo, permitiendo comprar una máquina pequeña, una plancha y una batidora de harina de 50 libras. Doña Blanca Estela García, madre de Marisol, trabajaba como conductora de bus en una época donde no era común, y el esfuerzo familiar fue clave para salir adelante.

Durante seis meses, don Taufic experimentó con diferentes métodos hasta dar con la receta perfecta que asegurara un buen sabor, textura y durabilidad tanto en las tortillas tradicionales como en las integrales. La idea de producir tortillas de harina surgió gracias a una recomendación familiar sobre máquinas en San Pedro Sula, donde adquirió una plancha de cuatro pies y luego gestionó los permisos sanitarios correspondientes.

Con la fórmula lista, la producción inicial fue de 4 a 6 quintales de harina. Buscaron clientes llevando el producto directamente a los supermercados y también vendiendo en la fábrica. Entre 1994 y 1995 comenzaron a distribuir en el supermercado Plaza Miraflores, hoy conocido como Supermercado Paiz. Desde entonces, han mantenido una relación comercial con Walmart que ya supera los 30 años.

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